Zum Kleinen Italiener - Ristorante Pizzeria Pension 3*
Servicios principales
- 1 dormitorio
- 1 cuarto de baño
Ubicación
Los huéspedes del cómodo Zum Kleinen Italiener - Ristorante Pizzeria Pension Geinberg, de 3 estrellas, pueden disfrutar de acceso al Castillo de Katzenberg, ubicado a unos 3 km. La pensión incluye Wi-Fi, que se ofrece en toda la propiedad.
El centro de Geinberg está a 5 minutos a pie de este hotel. El Spa termal de Geinberg se sitúa a unos 10 minutos a pie del Kleinen Italiener - Ristorante Pizzeria Pension Geinberg, mientras que Altmünster está a 54 km. Esta propiedad cómoda se sitúa a una distancia de 4 km del Marktkirche hl. Sebastian, muy popular entre peregrinos y turistas. La parada de autobús Geinberg Ortsmitte, que ofrececonexión directa con las atracciones y lugares principales de la ciudad, se encuentra a unos minutos a pie del hotel.
Hay 9 habitaciones equipadas con aire acondicionado, además de instalaciones modernas como una tv de pantalla plana con canales vía satélite. Muchas habitaciones del Zum Kleinen Italiener - Ristorante Pizzeria Pension disponen de inodoro separado y ducha. Los baños privados incluyen un inodoro separado y una ducha y comodidades como secadores de pelo y toallas de baño.
Este alojamiento incluye un restaurante a la carta que sirve cocina italiana. Hay un bar de terraza en las instalaciones. La zona del bar incluye una terraza. Los huéspedes pueden disfrutar de la comida italiana servida en el restaurante Ristorante Pizzeria "Zum kleinen Italiener", a unos cuantos pasos del Kleinen Italiener - Ristorante Pizzeria Pension.
Reseña de un crítico de hotel
Recientemente me alojé en Zum Kleinen Italiener - Ristorante Pizzeria Pension y, honestamente, fue una experiencia que superó mis expectativas. Desde el check-in, el personal fue increíblemente amable y servicial, lo que ya me hizo sentir como en casa. La habitación era un auténtico deleite: decorada con buen gusto, limpia y equipada con todo lo necesario, incluyendo una televisión de pantalla plana y un baño privado que me permitió relajarme después de un largo viaje. El restaurante en la planta baja es un verdadero tesoro; probé unos platos italianos que estaban para chuparse los dedos, acompañados de un vino local que complementó a la perfección la comida. Pero lo que realmente robó el espectáculo fue el desayuno al día siguiente, un buffet que combinaba lo mejor de la tradición austriaca e italiana, ¡simplemente delicioso! Si buscas un lugar cómodo y con una oferta gastronómica excepcional, te recomiendo encarecidamente este encantador establecimiento. Sin duda, volveré en mi próximo paso por la región.